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La filosofía DIY: implicaciones para la asesoría a centros educativos

El término DIY, siglas de “Do it yourself” (Hazlo tú mismo/ HTM) puede rastrearse hasta mediados de la década de 1950 en el marco de los Estados Unidos (Lankshear & Knobel, 2010). Su uso hacía referencia a personas que realizaban obras de mantenimiento, reparaciones o modificaciones sin tener la formación especializada (Knobel & Lankshear, 2010). Una de las motivaciones principales era ahorrar el dinero en un servicio generalmente costoso pero también se obtenían beneficios como satisfacción personal, plazos de reparación breves, y que las obras eran terminadas como se deseaba (Lankshear & Knobel, 2010). El fenómeno se ha desarrollado más a medida que las herramientas y el conocimiento se hizo más accesible. De esta forma se ha configurado una ética basada en la independencia como opuesto a dejar el asunto en manos de otro (Lankshear & Knobel, 2010).  

 

En la actualidad se ha asociado el DIY/ HTM a tendencias y filosofías contraculturales entre las cuales se incluyen el anticonsumismo, anticorporativismo, ambientalistas, auto-realización (self-reliance), auto-actualización (self-actualization) entre otros (Lankshear & Knobel, 2010). Para los autores Knobel y Lankshear (2010) el DIY puede ser una respuesta a lo que Ivan Illich denominó la función deshabilitadora del individuo llevada a cabo a través de instituciones como la iglesia o la escuela, que formaba una dependencia de los servicios profesionales que estos ofrecían. Para los autores esta lógica de consumo forzado de servicios profesionales a través de instituciones manipuladoras condujo a una confusión entre el proceso de la realización de valores con el proceso de consumo de productos básicos (commodities). El resultado es un profundo desempoderamiento y el robo de la oportunidad de descubrir de lo que se es capaz de hacer por uno mismo. Desde esta visión se ve a la escuela como el órgano reproductor de la sociedad de consumo, una de las ideas en la que se fundamenta el movimiento de escuela en casa y de desescolarización (Lankshear & Knobel, 2010).  

Para Sánchez Valero y Miño Puigcercós (2015) el movimiento DIY/HTM anima a las personas a realizar proyectos sin la ayuda de expertos. “Las personas que realizan proyectos DIY/HTM van más allá de la construcción de un producto de uso común porque estos consumidores son a la vez diseñadores de las funciones específicas y constructores. Ellos eligen entre los materiales y las herramientas disponibles, diseñan el proceso de trabajo para completar el proyecto y actúan como inspectores y evaluadores cuando deciden que el producto ha logrado el valor deseado” (Wolf & McQuitty, 2011, p. 154).  

 

 

Algunas implicaciones para la asesoría a las escuelas  

 

El movimiento DIY/HTM remece los fundamentos de la asesoría a centros educativos hasta el punto que cuestiona la necesidad de este servicio. Aunque en la última época, en un acto de gran humildad intelectual, se ha construido teóricamente la asesoría como un proceso de acompañamiento menos directivo y más participativo, se mantiene en la práctica en torno a la figura de un experto que más o menos tiene una idea, por su formación y títulos académicos, sobre cómo mejorar algo o solucionar un problema. Sin embargo, desde la ética DIY/HTM todos están habilitados para mejorar su contexto y la figura del experto pierde toda legitimidad, más bien es la experiencia de hacer y el resultado el que te dará la legitimidad.  

Asesorar con una visión DIY/HTM implica una serie de desafíos y transformaciones en los modelos de asesoría actuales. Sugiere en primer lugar que el asesor como experto es prescindible y que su función de apoyo puede ser asumida por cualquier persona sin necesidad de conocimiento experto a priori. En este sentido, el DIY/HTM es el marco propicio para una asesoría distribuida entre los actores. El único requisito es habitar el contexto, tener la motivación de investigar, apropiarse del conocimiento y las herramientas y llevar a cabo el proyecto.  

Si la asesoría se empeña en resistir, el quehacer en contexto DIY/HTM implica una nueva forma de colaboración. Una colaboración orientada más a la construcción de un marco facilitador o plataforma facilitadora abierta, en desmedro de la intervención directa y la interacción cerrada. Desde una visión DIY, la asesoría podría posicionarse como constructora de un marco empoderador, en el cual se pone en oferta, de manera accesible y abierta, en múltiples códigos y lenguajes, el conocimiento y las herramientas empleadas en otros contextos con la intención de que tal vez puedan ser útiles al alguien en algún nuevo contexto para realizar alguna tarea. Esto implica que la función asesora ha de ser más dinámica y entretejida con el centro educativo, primando la función de oír todo el tiempo a los actores como insumo para intentar responder a las demandas de los profesionales. Ya lo vaticinaba Domingo (2001): "Desde una perspectiva de desarrollo y una práctica emergente de la reconstrucción escolar de corte crítico, que proclama el valor del conocimiento generado en la comunidad de trabajo o profesional plenamente inscrita en el contexto de trabajo, serán los propios profesores quienes diseñan, producen, implementan, cuestionan, etc. sus propuestas curriculares y en las que la función asesora es repartida y compartida entre todos los agentes de cambio (p. 184).  

Yo me atrevería a agregar que no solo los profesionales serán los que diseñan. En un marco en que los profesionales de la educación, pero también los estudiantes, padres y madres, toman el protagonismo en el diseño y la producción de sus propias herramientas para la mejora, la asesoría puede configurarse como co-creadora. En este sentido la creatividad aplicada, junto con compartir cómo aprendemos y no solo aquello qué aprendemos, podría constituirse como el punto de encuentro entre unos profesionales dinámicos, empoderados en sus contextos, y unos expertos aburridos, rigurosos, costosos y lentos, que vienen desde muy lejos y que no han sido invitados a la fiesta.  

Referencias  

Domingo, J. (2001). Funciones de asesoramiento. En Asesoramiento al centro educativo. Colaboración y Cambio en La Institución (pp. 183-202). Barcelona: Octaedro.

Knobel, M., & Lankshear, C. (2010). DIY Media: Creating, Sharing and Learning with New Technologies. Peter Lang.

Sánchez Valero, J.-A., & Miño Puigcercós, R. (2015). La filosofia DIY en acción. Desarrollo de la competencia digital mediante la colaboración y la reflexión. Presentado en XXIII Jornadas Universitarias de Tecnología Educativa, Badajós.

Wolf, M., & McQuitty, S. (2011). Understanding the do-it-yourself consumer: DIY motivations and outcomes. AMS Review, 1(3-4), 154-170. http://doi.org/10.1007/s13162-011-0021-2

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Comentarios

 
Miguel Stuardo Concha en Domingo, 29 Mayo 2016 15:48
DIY y Escuelas para la justicia social

Estoy trabajando esta idea a través de la web y orientada a promover cambios para la justicia social en el centro educativo. Para quién esté interesado en dar una mirada al proyecto comparto el enlace: http://www.escuelasparalajusticiasocial.net

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